“Cuando muera, quiero que mis cenizas sean esparcidas en el río Vinces. Se lo he dicho siempre a mi mujer”, confesó Nelson Campozano Fischer en una entrevista en 2018. Apenas pronunció esas palabras, su voz se quebró y sus ojos reflejaron la profunda conexión que siempre tuvo con el río que lo vio triunfar.
Nelson Campozano Fischer es sinónimo de fuerabordismo en Vinces. 𝐂𝐮𝐚𝐭𝐫𝐨 𝐯𝐞𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐩𝐞𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐚𝐭𝐚 𝐆𝐮𝐚𝐲𝐚𝐪𝐮𝐢𝐥–𝐕𝐢𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐲 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐭𝐨𝐭𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐨𝐜𝐡𝐨 𝐭𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐭𝐞𝐠𝐨𝐫𝐢́𝐚 𝐑𝐚𝐜𝐢𝐧𝐠, su legado en esta histórica competencia es innegable. Para él, la regata era más que una carrera; era un desafío sin igual, único en el mundo, que ponía a prueba la destreza y valentía de los pilotos.
Su historia en el deporte comenzó en 1962 como copiloto de Ecuador Domínguez, un experimentado corredor de la época. Su padre trabajaba como ayudante mecánico del bicampeón Rafael Cabello y, cuando ambos se retiraron, Nelson tomó el relevo. “Yo tomé el equipo de ellos y empecé mi romance con la Guayaquil–Vinces”, recordó en su momento. Su primer bote llevó el nombre de Candelilla y, tras años de esfuerzo, en 1969 alcanzó la gloria: “Ganar mi primera regata fue el momento más especial e imborrable de mi carrera.”
Por su inquebrantable pasión y su legado en el fuerabordismo, la Alcaldía de Vinces y el Nautico Vinces han decidido rendirle un merecido homenaje en vida. 𝐋𝐚 𝐞𝐝𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝟔𝟔 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐚𝐭𝐚 𝐆𝐮𝐚𝐲𝐚𝐪𝐮𝐢𝐥–𝐕𝐢𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐥𝐥𝐞𝐯𝐚𝐫𝐚́ 𝐬𝐮 𝐧𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞, 𝐞𝐧 𝐡𝐨𝐧𝐨𝐫 𝐚 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐪𝐮𝐢𝐬𝐭𝐨́ 𝐥𝐚𝐬 𝐚𝐠𝐮𝐚𝐬 𝐲 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐛𝐢𝐨́ 𝐬𝐮 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐯𝐞𝐥𝐨𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐣𝐞.
Nelson Campozano se coronó campeón en las ediciones de 1969, 1975, 1977 y 1993. Además, su legado trascendió generaciones: su hijo Brian Campozano siguió sus pasos y se alzó con el título en 1997, demostrando que la pasión por la velocidad corre por sus venas.
𝐄𝐬𝐭𝐞 𝟐𝟎𝟐𝟓, 𝐥𝐚 𝐫𝐞𝐠𝐚𝐭𝐚 𝐧𝐨 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐮𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐞𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚; 𝐬𝐞𝐫𝐚́ 𝐮𝐧 𝐭𝐫𝐢𝐛𝐮𝐭𝐨 𝐚 𝐮𝐧 𝐢́𝐜𝐨𝐧𝐨‧ ¡𝐕𝐢𝐧𝐜𝐞𝐬 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫𝐚 𝐚 𝐬𝐮 𝐥𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞!









